Tomo como en otras ocasiones, el espléndido apunte que me proporciona mi compañero y amigo D. José Luque Baena (Desde aquí mi total reconocimiento y agradecimiento), acerca del Barroco y de este principal escultor.
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El arte barroco tiene su origen en Italia desarrollándose durante el siglo XVII y primeros decenios del XVIII, aunque no están claros sus límites cronológicos ni sus etapas. Las primeras muestras se dieron a fines del XVI, extendiéndose por el resto de Europa en la centuria siguiente con un retraso cada vez mayor en sus inicios a medida que nos alejamos del país de origen y permaneciendo en algunos países, como ocurre en España, hasta bien entrado el s. XVIII.
Su difusión abarca casi toda Europa y América Latina teniendo buena acogida principalmente allí donde las condiciones culturales religiosas y políticas eran parecidas a las de Italia y siendo rechazado, por contra, donde esas condiciones eran muy diferentes.
El término «barroco» tiene un confuso significado: para unos equivale a algo artificioso y confuso; otros lo hacen derivar del nombre que recibían en las colonias portuguesas las perlas deformes e irregulares («barocas»). Lo que resulta seguro es que su nombre se empleó inicialmente con carácter peyorativo. Arte barroco equivalía a una forma de arte degenerado, inarmónico, confuso, opuesto a lo clásico. Durante mucho tiempo se consideró a este arte con cierto desprecio, como si se tratase de un arte decadente. Hoy, por el contrario, se le valora como una de las más grandiosas creaciones de la historia del arte.

Frente al Renacimiento, que había sido equilibrio, medida, sobriedad, racionalismo, lógica, el barroco fue movimiento, ansia de novedad, gusto por los contrastes y por la mezcla audaz de todas las artes. Fue tan dramático, exuberante y teatral, como serena y contenida había sido la época precedente. Si el Renacimiento se dirigía a la razón, el Barroco apelaba al instinto, a los sentidos, a la fantasía.
El nuevo estilo refleja perfectamente el estado de la sociedad de su tiempo. Se trata de un arte ostentoso que viene a ser una expresión del poder absoluto de los grandes monarcas. El gusto por lo monumental, lo sorprendente, lo rico y deslumbrante son, en efecto, expresiones del poder y la autoridad y un reflejo, propagandístico en buena parte, de la buscada grandeza del monarca, de la nación o de la Iglesia.

Algunos teóricos sostienen la idea de que el barroco es «una constante histórica» que se repite de forma periódica, constituyendo la tercera fase de todo estilo: la fase decadente posterior al periodo de auge de cada estilo que se considera clásico. Focillón, que defiende esta teoría, señala tres fases en todo estilo: preclásico, clásico y barroco.
Al comienzo de su desarrollo el estilo barroco estará íntimamente ligado al servicio de la Iglesia Católica y será un arte eminentemente religioso, pero con el tiempo se irá distanciando de ella y se hará civil e incluso doméstico.

ESCULTURA EN ITALIA: BERNINI
Durante el Barroco la escultura tiene un gran desarrollo, tanto como decoración arquitectónica como en la faceta de escultura independiente. Aunque existen variantes en los distintos países de Europa, podemos, sin embargo, generalizar las siguientes características:
los materiales empleados varían según los países: En Italia y Francia se prefiere el mármol y el bronce mientras que en España se prefiere la madera policromada, alcanzándose, en la factura, la perfección técnica y el virtuosismo.
la textura de las superficies, con un pulido generalmente moderado, consigue grandes efectos de calidades.
interés por el movimiento: frente al equilibrio renacentista, la escultura barroca presenta un dinamismo de actitudes y ropajes: gesticulación de brazos y manos y demás miembros del cuerpo, ropajes que parecen agitarse con el viento(paños volantes).
las composiciones son de esquema libre, predominando las diagonales, líneas serpentinatas y formas abiertas. Las expresiones son tensas e incluso exageradas, sorprendiendo las figuras por su actitud declamatoria y por su gesticulación muy teatral.
importancia de la luz: Se buscan fuertes efectos de claroscuro, estudiándose atentamente la luz del emplazamiento. Es una luz dirigida, de fuentes precisas, aparentemente fugaz y de alto valor expresivo.
el color es también componente importante. Procede tanto de la policromía (en las esculturas de madera), como de los postizos (ojos de cristal, lágrimas de resina, ropas naturales, etc.)e incluso de los efectos tonales producidos por la luz, como ocurre, por ejemplo, en las obras de mármol.
la forma de expresión responde a un naturalismo realista: Existe un firme deseo de atenerse a la realidad (de ahí el gran desarrollo que va a tener el retrato) reproduciéndose de forma natural las diversas calidades de las cosas, desde las telas de los ropajes hasta la rugosidad de la piel, de tal manera que las figuras nos producen la más fiel sensación de realidad. El naturalismo realista lleva también al más variado estudio de las expresiones: dolor, alegría, etc.
la temática es variada: la temática religiosa tiene un gran desarrollo como consecuencia del ambiente espiritual de la Contrarreforma: Destacan las apoteosis gloriosas de los santos, las escenas de éxtasis y los martirios. Gran interés despiertan también los temas mitológicos (especialmente en Francia) y alegóricos, así como la escultura ecuestre (casi siempre retratos) y la escultura funeraria.

El material preferido en Italia para la escultura, siguiendo la tradición del Renacimiento, es el mármol. El escultor MADERNA, al que podemos considerar como el que marca el tránsito de las formas manieristas post -miguelangelescas al barroco, en su obra Sta. Cecilia muerta, inicia el camino hacia el naturalismo, rasgo característico del nuevo estilo. Pero el gran escultor barroco italiano, cuya importancia es similar a la de Miguel Ángel en el Renacimiento, es BERNINI, cuyo estilo fue difundido rápidamente por toda Europa.

Los rasgos principales de sus obras son el movimiento exaltado, un profundo realismo y el logro de las distintas texturas.

Su David no es ya la figura de un joven preparado para la acción, como lo interpretara Miguel Ángel, sino una figura en plena acción, cobrando una fuerza y un dinamismo inexistente en el David de aquel.

El Rapto de Proserpina es también obra de gran fuerza, movimiento y realismo.
Perteneciente a un grupo escultórico ejecutado por el artista. Representa a Proserpina (Perséfone en la mitología griega) siendo raptada por Plutón (Hades en la mitología griega), soberano de los infiernos.
La posición, un contraposto retorcido, es una reminiscencia del Manierismo, y permite una observación simultánea del rapto (según se mira desde la izquierda) con Plutón tratando de mantener a Proserpina sujeta; de la llegada al Hades (mirando de frente, parece llevar en brazos a su víctima); y de la petición de Proserpina a su madre de regresar durante seis meses a la Tierra (si contemplamos desde la derecha, con las lágrimas de la mujer, el viento sobre su pelo y el Can Cerbero ladrando).
- Apolo y Dafne, Bernini
El grupo de Apolo y Dafne reproduce el tema mitológico de la metamorfosis de Dafne en laurel, en el que ha sabido captar perfectamente el instante, un fugaz momento. Destaca el contraste de textura entre la áspera corteza del árbol y la suavidad de la piel del personaje.

La temática religiosa está magníficamente conseguida en El éxtasis de Sta.Teresa en el que se advierten los rasgos de teatralidad, el naturalismo, la multiplicación de los pliegues de los ropajes, etc. típico del barroco.


Esa misma teatralidad la repetirá más tarde en la Muerte de la Beata Albertona

Su sentimiento escenográfico barroco queda de manifiesto en el conjunto monumental de la Exaltación de la cátedra de San Pedro del Vaticano.

En la citada Cátedra de San Pedro, como en otras obras, Bernini se vale de la luz dirigida para subrayar el efecto pictórico de la escultura, aplicando el mismo concepto pictórico de luz concentrada que emplearán los pintores tenebristas.

A Bernini se debe fundamentalmente el que Roma se convirtiera por antonomasia en la «ciudad de las fuentes«, tanto por las que él realizó :Fuente de la plaza de España, Fuente de Tritón y la de los Cuatro ríos, todas ellas con bellísimas esculturas.

Vídeo: C.R. Ipiéns.


El Barroco es para mí la época histórica más fascinante en toda la historia del Arte, y más aun el Barroco que se produjo en Roma, que si bien, tiene rasgos similares a otros, fue, en otros aspectos, diferente al resto de los movimientos barrocos exportados al resto del mundo.
Quizás lo más emocionante que tiene es que este movimiento es producto de la mezcla de todas las artes, y no se entiende ninguna sin las demás, pues sin la pintura no se entenderia la escultura, y sin esta, la arquitectura y viceversa.
De Bernini hay mucho que hablar, es curioso como, siendo un genio como escultor, su desempeño como arquitecto fuese más bien dudoso destacando su ‘aportación’ a la fachada de San Pedro, en la que intentó colocar dos campanarios en las esquinas y que siempre se acababan cayendo, o como no fue capaz de construirle dos campanarios tambien al Panteón cuando decidieron convertirlo en templo cristiano.
Hablando de Panteón, Bernini y el baldaquino de San Pedro, como curiosidad decir que el bronce con el que se construyó gran parte del baldaquino salió de las vigas de bronce macizo del pórtico del Panteón y que fueron sustituidas por las actuales de madera.
También, hablando del baldaquino, hay que destacar el papel de la otra figura coetánea a Bernini, el gran Borromini que tuvo un papel muy destacado en el diseño y que ha pasado desapercibido para la gran mayoría.
La relación ‘tortuosa’ entre Borromini y Bernini daría para varias entradas más…
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