Este rojo es más limpio que el cadmio o el rojo permanente. Es un moderno pigmento sintético-orgánico. Si bien tiene un valor similar al de sus primos, los perilenos, se dispersa de manera más uniforme y es menos granular.

En esta acuarela tenemos una muestra, con un resultado después de dos lavados sobre «oro viejo».

‘A contraluz: el paseante y su perro Argos’ ; Acuarela en papel Arches, grano fino. 300g y 100% algodón. A4. © carlos ipiens

En la OdiseaArgos (Ἄργος / Árgos) es el nombre del perro de Odiseo, rey de Ítaca.​ Argos aparece en el canto XVII, cuando Odiseo regresa a Ítaca luego de luchar en la Guerra de Troya y deambular por el mar, tras veinte años de ausencia. Odiseo, para enfrentarse mejor a sus enemigos, aparece con sus facciones disimuladas por Atenea y disfrazado de mendigo, de manera que nadie lo reconozca. Pero Argos, enfermo y descuidado, sí lo conoce y lo saluda trabajosamente con la cola. Odiseo, enterado de la fidelidad de su perro y de su estado actual, pero imposibilitado de responder el saludo para no quedar en evidencia, derrama una lágrima y sigue su camino. El perro, cumplida su misión de esperar veinte años a su amo, muere a sus pies.​

2 comentarios en “‘El paseante y Argos’ (Rojo Pyrrol)

  1. Ese pasaje de La Odisea es uno de los más conmovedores de toda la literatura humana. No por su extensión, ni por la grandilocuencia de sus palabras, sino por lo que despierta en el alma: la nostalgia del amor puro, silencioso, constante… ese amor que no pide nada, no se impone, no reclama, solo espera.El amor de Argos no es común… porque es verdadero.

    Argos representa el amor que no necesita palabras, que no huye del tiempo ni del deterioro. Su cuerpo vencido por los años, su piel cubierta de llagas, su corazón apenas latiendo, no olvida. Reconoce el alma de su amo, aun bajo el disfraz. No se deja engañar por la apariencia. Porque el amor, el verdadero, ve con otros ojos. RBR.

    Le gusta a 1 persona

Deja un comentario